Estampa, 1930. Mujeres de Madrid.

El 13 de mayo de 1930 se publica en Estampa, Revista Gráfica y Literaria de la Actualidad Española y Mundial un reportaje titulado “¿Le gusta a usted la poesía? Mil novecientas señoritas contestan a esta pregunta de Estampa”. Para ello la revista envió preguntas impresas a los “talleres de modistas, a las Facultades, a la Residencia de Señoritas, a la Escuela del Hogar, al Lyceum…” La verdad es que tengo ciertas dudas respecto al método de la encuesta, ya que el titular y el texto indican que contestaron 1908 señoritas, pero en realidad lo que hay son 1908 votos, 1491 de universitarias y 417 de modistas. De ahí parece deducirse que se pidió a cada mujer el nombre de UN poeta?

La votación estableció dos clasificaciones,  con el voto de las universitarias y el de las modistas (sic). Entre los más votados, Becquer (344), Campoamor (301) y Gabriel y Galán (301). Sorprenden tres votos (dos modistas y una universitaria) a García Lorca y un solitario voto a Oscar Wilde. Sólo cinco mujeres fueron mencionadas y además lo fueron por universitarias: Santa Teresa de Jesús (30), Gabriela Mistral (7), Cristina de Arteaga (3), Rosalía de Castro (2) y Alfonsina Storni (1).

La revista Estampa fue una publicación semanal ilustrada que incluía reportajes y crónicas de actualidad nacional e internacional con reproducciones gráficas de calidad excelente. Sin ser ni una revista femenina ni una revista realmente feminista, ningún medio de gran difusión era entonces feminista, se interesó por el papel de la mujer en la sociedad del momento, destacando su incursión en profesiones hasta aquél momento reservadas al hombre. El reportaje que nos ocupa no es desde luego feminista, algunos de los comentarios no serían ahora aceptables, pero al menos expresa respeto a la opinión y al trabajo independiente de la mujer.

El reportaje, además de mostrarnos los gustos poéticos de las mujeres españolas, ofrece seis magníficas fotografías de grupo que incluyo a continuación con sus correspondientes pies de foto.

Lyceum de Madrid
Zapata. Lyceum Club de Madrid. Estampa, Año 3, Número 122. 13 de mayo de 1930

La primera foto del reportaje está tomada en el Lyceum Club de Madrid, un “refugio feminista en una capital hostil”, como indica el artículo de Shirley Mangini, “refugio para mujeres cultas y capacitadas donde podían gozar de la compañía de otras mujeres, crear vínculos personales y concienciarse sobre cómo mejorar la condición social de su género”.

Alumnas de la Facultad de Farmacia
Zapata. Facultad de Farmacia. Madrid. Estampa, Año 3, Número 122. 13 de mayo de 1930

Esta imagen está tomada probablemente en la Facultad de Farmacia de la Universidad Central de Madrid, ahora Universidad Complutense. La sede de la Facultad en 1930 estaba en la calle de la Farmacia, en el edificio que ahora alberga a la real Academia de Farmacia.

Residencia de Señoritas
Zapata. Residencia de Señoritas. Madrid. Estampa, Año 3, Número 122. 13 de mayo de 1930

La imagen superior está tomada probablemente en la biblioteca de la Residencia de Señoritas, en la calle Fortuny de Madrid, dirigida por María de Maeztu, como grupo femenino de la Residencia de Estudiantes y cuyo objetivo principal era la formación universitaria de las mujeres. Varias alumnas posan y escenifican su afición a los libros y a la lectura.

Escuela Normal de Maestras
Zapata. Escuela Normal de maestras. Madrid. Estampa, Año 3, Número 122. 13 de mayo de 1930

La Escuela Normal de Maestras es la institución antecesora de las Escuelas de Magisterio. Estaba situada en la calle Almagro de Madrid.

Escuela del Hogar
Zapata. Escuela del Hogar y Profesional de la Mujer. Madrid. Estampa, Año 3, Número 122. 13 de mayo de 1930

El grupo más numeroso y abigarrado es el de las alumnas de la Escuela del Hogar y Profesional de la Mujer, de Madrid, que ofertaba enseñanzas generales, de Comercio, artístico-industriales, del Hogar y de Institutrices.

Taller de modistas
Zapata. Taller de modistas. Madrid. Estampa, Año 3, Número 122. 13 de mayo de 1930

Y, finalmente, el grupo del taller de modistas,  jóvenes de clase menos acomodada que todas las demás que aparecen en el reportaje.

Poco puedo decir del fotógrafo. Firma siempre como Zapata  y  con ese único apellido, como fotógrafo de Estampa, figura recogido en las historias de la fotografía española.

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